Los niños suelen caerse con frecuencia y golpearse en la cabeza, de hecho, los especialistas calculan que el 50% de los traumatismos craneales se producen antes de los primeros quince años de vida, los motivos de los golpes pueden ser variados, en muchas ocasiones son por descuidos que terminan en caída accidentales, aunque también pueden deberse a

incidentes durante las actividades cotidianas de los infantes, como el jugar, correr y saltar, puesto que los niños más pequeños no han desarrollado por completo su coordinación y agilidad.

Los golpes en la cabeza en los niños siempre desencadenan preocupación en los padres, debido a la posibilidad de que se produzcan lesiones de gran importancia dentro de su cerebro, siendo grave para la salud de los pequeños, por ello es que los traumatismos craneoencefálicos son la causa más frecuente de consulta para los traumatólogs.

En varias ocasiones se relaciona la intensidad del impacto con la posibilidad de que existan lesiones internas, aunque no siempre es así. En ocasiones los golpes a poca altura y sin velocidad pueden ser graves, ya que dependen de una gran variedad de factores, pero en la mayoría de los casos los golpes a poca altura o a mínima velocidad es raro que provoquen lesiones intracraneales importantes.

Para determinar la intensidad del golpe, se deben tomar en cuenta el motivo por el cual se produjo, en caso de los niños pequeños, los golpes suelen producirse por caídas, tanto desde su propia altura, por lo regular cuando comienzan a dar sus primeros pasos; así como a una altura mayor, como las sillas, las literas, las cunas, entre otros lugares.

En caso de las primeras, los incidentes suelen ser de bajo impacto y no afectar a los niños, para el caso de las caídas a mayor altura, dependerá de la altura, la dureza del suelo y la forma del impacto.

En caso de los niños mayores que realizan actividades que pueden ser más susceptibles a accidentes, como andar en bici o en patines, los incidentes suelen ser de mayor impacto, es por ello por lo que se recomienda utilizar siempre casco para reducir la intensidad de los impactos, los accidentes de tráfico también suelen ser una causa muy común de golpes en la cabeza, en cuyos casos es fundamental que acudan de manera inmediata con un traumatólogo, ya que suelen tratarse de traumatismos de mayor impacto.

SÍNTOMAS DESPUÉS DE UN GOLPE EN LA CABEZA

Los síntomas de los golpes en la cabeza en caso de los niños pueden variar dependiendo la intensidad, la localización y el tipo de impacto. Lo más habitual es que haya dolor directo en la zona después de que el golpe se produzca, inicialmente suele ser más intenso e ir disminuyendo con el paso de las horas; así como es común que salga un chichón.

En caso de que exista una pérdida de conciencia, sin importar lo corto que ésta sea, y/o sospecha de un traumatismo importante, deben evitar la movilización del cuello, por si existe un traumatismo en la columna cervical asociada, posteriormente llamar al servicio de emergencia para llevar a sus hijos con un traumatólogo. Así como en los casos de existir pérdida de conciencia, vómitos, tendencia a dormirse, visión borrosa, dolor de cabeza intenso, alteraciones del habla, de la marcha o la coordinación.

¿QUÉ SIGNOS DE ALARMA DEBEN VIGILAR?

Durante las siguientes 24 a 48 horas después de que se presenta el traumatismo, debe prestarse atención en la aparición de algunos síntomas que pueden indicar la presencia de lesiones en el interior de la cabeza, que pueden ser relativamente graves. Entre los principales síntomas que son señales de algo grave están las ganas intensas de dormir o la dificultad para despertarse, en caso de que el traumatismo se presente antes de dormir es recomendable despertarlos en algunas ocasiones por la noche para comprobar que pueden despertar sin dificultad.

El dolor intenso de cabeza, en especial si no cede con los analgésicos habituales, también es una señal de alarma; así como los vómitos repetidos, la pérdida de conciencia o desorientación, la aparición de convulsiones o movimientos anómalos y la debilidad en las extremidades. En caso de los lactantes y los niños más pequeños, una señal es la existencia de llanto persistente o irritabilidad mantenida, alteraciones en la visión o dilatación o contracción constante de las pupilas, y la aparición de sangre o de un líquido claro por la nariz o el conducto auditivo.

En caso de que el traumatismo sea fuerte o se presenten algunos de los síntomas que hemos mencionado, deben acudir con un traumatólogo para que se realice una evaluación y los exámenes que consideren pertinentes para garantizar la salud del niño y evitar cualquier tipo de complicación o daños a la salud.